Y no es sólo eso, además es la actitud:
Con el tiempo ya no se visten como furcias para estar por casa.
Ya no dicen cosas cachondas.
Les jode que les toquen el culo sin avisar.
Cada vez tardan más en depilarse.
El chocho cada vez es más peludo y a veces parece que escondan un cadáver dentro.
La piel se vuelve de estrasa o húmeda.
Ya no se dejan lletar dentro de la boca, empieza a hacerles asco tu lefa.
Casi nunca te la chupan.
Las pocas que se dejan dar por el culo, después del acto la cama huele a mierda.
Ya no son jóvenes y todavía te encuentras compresas usadas por casa.
Les huele la boca.
Se dejan las canas como si fueran asquerosas bolleras.
Y no sé cuántas cosas más
Por eso os digo, que de vez en cuando hay que cambiar de burra. Que hay mucha misera en el mundo, que hay un montón de tías buenas y jóvencitas que están dispuestas a babearos los huevos por los papeles. Y que les den por el culo a vuestros hijos, que no hay futuro, todos son ineptos como sus madres, así que, el convenio de la pensión, el más mínimo, no vale la pena ni invertir un euro en ellos. Mejor gastarlo en churris, en carne fresca y nueva.
He dicho.
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